Los ´cerdos´ del liberalismo
joaquín rábago 25.11.2013 | 05:00
Como suele ocurrir cada vez que viajo en avión al extranjero, he tenido
ocasión de charlar en el aeropuerto con un joven español emigrante a la fuerza.
Esta vez se trataba de una joven arquitecta aragonesa que, tras hacer su
carrera con gran sacrificio de su familia y al no encontrar aquí un empleo
acorde con lo estudiado, decidió probar suerte en Suiza. Llevaba año y medio en
Ginebra, donde encontró trabajo en un estudio de arquitectura y me contó que la
mayoría de sus compañeros se habían visto obligados como ella a emigrar.
Algunos de ellos viven en Zúrich, donde hay también excelentes estudios de
arquitectura.
Estaba contenta de tener un trabajo en lo que le gusta y que le permitía
vivir con cierta comodidad, pero no ocultaba su amargura porque, aunque me dijo
que le encantaba viajar y consideraba que vivir fuera es una gran experiencia,
un enriquecimiento personal, no es
lo mismo hacerlo voluntariamente que verse obligado a ello por las
circunstancias.
La generación de estos muchachos es una generación políticamente despierta,
aunque prematuramente desengañada. Y
no tienen ellos la culpa. No creo que haya mucho de hipérbole cuando se habla de la generación mejor preparada de
nuestra historia, aun cuando se reconozcan las debilidades del sistema
educativo, fruto de la continua improvisación de quienes, guiados sólo por la
ideología, diseñan y cambian a voluntad los planes de enseñanza.
Pero va a ser en cualquier caso la generación más desaprovechada.
Desperdiciada, esto es, por el país que financió un día sus estudios con la
esperanza de que un día contribuyese a hacer aquí ciencia, a crear conocimiento
y riqueza, pero que sabrán aprovechar otros países, que se beneficiarán de su
talento y su entusiasmo. Eso en el mejor de los casos, porque en las actuales
circunstancias, la emigración no es un camino
de rosas, y muchos de los jóvenes que salen fuera en busca de lo que no
encontraron en casa no tienen la misma suerte que la arquitecta con la que
conversé.
Hablaba la revista británica The Economist en un reciente número de los
jóvenes portugueses, italianos, griegos o españoles que han hecho estudios
universitarios pero no encuentran en el Reino Unido otro trabajo que el de
camarero en una cadena de cafeterías como Costa o en tiendas de telefonía
móvil, el gran negocio del siglo. Y contaba que encontrar un trabajo que
corresponda a su nivel de formación es costoso y exige mucho tiempo. Lo más
fácil es encontrar algo en la gastronomía: muchos restaurantes italianos, que
tenían hasta hace poco cocineros o camareros de la Europa del Este han vuelto a
reclutar a jóvenes llegados de
Italia.
El semanario británico titulaba su información con un juego de palabras:
PIGS can fly («los cerdos pueden volar», frase utilizada en inglés para
calificar algo como poco probable), recurriendo una vez más al despectivo acrónimo que se inventó la
prensa anglosajona para los países del Sur de Europa (Portugal, Italia, Grecia
y España: Spain). Cerdos con carreras universitarias, mejor preparados que
muchos jóvenes de los países a los que llegan, pero obligados a aceptar
cualquier cosa porque al menos en el caso nuestro, el país de la burbuja inmobiliaria, la corrupción y
el despilfarro, los gobernantes parecen haberlos abandonado a su suerte. ¿Es
eso el liberalismo?
Resume el texto (5-7 líneas)
Realiza el comentario crítico de este texto.
Explica el significado de los siguientes términos, según el
texto:
ENRIQUECIMIE NTO PERSONAL:
PREMATURAMENTE
ENGAÑADA:
HIPÉRBOLE:
CAMINO DE ROSAS:
RECLUTAR:
DESPECTIVO:
BURBUJA INMOBILIARIA:
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